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La histórica casa de Freddie Mercury en Londres sigue sin cambiar de dueño y eso volvió a poner sobre la mesa una vieja tensión familiar. Garden Lodge, la icónica mansión donde el líder de Queen pasó sus últimos años, fue puesta a la venta por Mary Austin, su expareja y prinicipal heredera, pero hasta ahora no ha logrado concretar la operación.

Ubicada en el exclusivo barrio de Kensington, la propiedad cuenta con ocho habitaciones y está valorada en más de 40 millones de dólares. Aunque salió al mercado en 2024, el interés no ha sido suficiente para cerrar la venta, algo que lejos de pasar desapercibido, reavivó las diferencias entre Austin y la familia Bulsara.

Mary Austin, hoy de 74 años, fue una figura clave en la vida de Freddie Mercury. Aunque su relación amorosa terminó años antes de la muerte del cantante, él siempre la consideró su compañera más cercana y así lo dejó claro en su testamente. Tras su fallecimiento en 1991, Freddie le dejó la mansión y gran parte de su fortuna, convirtiendola en la principal responsable de su legado.

La falta de comprador ha sido vista con alivio por Kashmira Bulsara, hermana menor del artista, quien desde hace tiempo ha mostrado incomodidad con la venta de objetos personales de su hermano. De hecho, cuando el año pasado Austin decidió subastar memorabilia de Freddie, Kashmira y su hijo actuaron en silencio y desembolsaron varios millones de dólares para recuperar piezas que consideraban importantes para la familia.

Las diferencias entre ambas vienen de lejos. Desde el manejo de las cenizas del cantante, cuyo paradero se mantiene en secreto por deseo expreso de Freddie hasta el control del patrimonio, la relación ha estado marcada por la distancia. Con el paso de los años, Mary fue heredando no solo su parte original, sino también la correspondiente a los padres del artista tras su fallecimiento, lo que consolidó aún más su posición.

Más allá de su valor millonario, Garden Lodge es un lugar cargado de historia. Freddie la compró a finales de los años 70 y la conviritió en su refugio personal. Allí vivió sus últimos momentos y, según Austin, también reposan sus cenizas. Los vecinos describen a Mary como una presencia discreta, alejada del ruido mediático, que ha protegido ese espacio durante décadas.

La relación entre Freddie Mercury y Mary Austin volvió a captar la atención del público con el estreno de Bohemian Rhapsody en 2018, donde se retrató su vínculo como una conexión profunda e inquebrantable. Hoy, años después, esa misma historia sigue generando titulares, esta vez por una mansión que parece resistirse a dejar atrás el pasado.



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